La música, ese negocio que no quiere cambiar...
Mucho se ha escrito ya sobre el negocio de la música y la necesidad de que cambien su modelo para poder seguir viviendo. Sólo quería dejar constancia de algo que se me pasó por la cabeza el otro día.
Estaba yo escuchando la radio cuando daban la noticia de que un grupo catalán (Manel) había conseguido convertirse en el disco más vendido en toda España, quince años después de que Serrat o Llach lo consiguiesen. Y destacaban que en una semana habían conseguido alcanzar los 10.000 discos vendidos. No quiero quitar mérito a la cifra, pero si la relativizamos...
Digamos que el grupo tiene, principalmente, un mercado potencial de 6 millones de personas, que correspondería al 80% de la población de Catalunya, población cuya franja de edad está dentro de su público objetivo. Pues bien, 10.000 copias vendidas implica haber llegado al 0.16% de tu público objetivo. Teniendo en cuenta que hacía tres años que se esperaba este segundo disco, que han tenido una promoción en los medios de comunicación fabulosa (cualquier grupo desearía conseguir esa promoción gratuita para sus lanzamientos) y que el disco, por lo que he podido escuchar, es bueno, no llegar al 0.2% de tu público objetivo y que con eso seas el líder de ventas en España, me parece un indicador suficiente para que se planteen de una vez por todas el modelo de negocio.
Recodemos que hasta 2005, el Disco de Oro se conseguía con 50.000 copias, que en 2005 se bajó a 40.000 por el descenso de las ventas y que en 2009 se situó el listón en 30.000. Un error más de este mundillo, bajar sus listones en lugar de poner medidas para solucionar el descenso de las ventas.
No voy a hacer un alegato a la piratería, pero conviene recordar que tanto el negocio de la música como el de los videojuegos como el de las películas (tres mercados muy afectados por la piratería) mintieron al mercado durante mucho tiempo y el mercado se cansó de promesas no cumplidas. Porque, antes de la aparición del CD, los tres prometieron un descenso del precio de venta al público. El argumento era válido: costará menos producir un CD que un vinilo o que un cartucho para un videojuego o que un cinta VHS por lo que este descenso del coste de producción se vería reflejado en el precio de venta. Pero la tecnología fue mejorando, el soporte fue avanzando y el precio, en lugar de descender, aumentó. Cuando no ha hecho falta soporte, el negocio se ha visto muy perjudicado y los usuarios no tienen reparos en dar la espalda a unos negocios que incumplieron las promesas prometidas.
Pero siguen pasando los años, y persiguen la piratería en lugar de tomar medidas para aumentar las ventas. Si siguen así, en 2015 se conseguirá un Disco de Oro sólo con las compras que te haga la familia...
